El zorro original era bueno
En el Shanhaijing, el zorro de nueve colas (九尾狐, jiǔwěi hú) se describe de forma sencilla: vive en la montaña Green Hill, parece un zorro con nueve colas y su llanto suena como el de un bebé. El texto añade que se come a la gente, pero también que ver uno es un presagio auspicioso.
Esto resulta confuso según los estándares modernos. ¿Cómo puede ser una buena señal una criatura devoradora de hombres? La respuesta está en la visión del mundo de Shanhaijing, donde el poder no es inherentemente bueno o malo. Una criatura poderosa es simplemente poderosa. Su apariencia indica que la tierra es rica en energía espiritual, lo cual es bueno para las personas que viven allí, incluso si la criatura en sí es peligrosa.
Durante la dinastía Han, el zorro de nueve colas se asociaba explícitamente con la buena suerte. Apareció en el arte como símbolo de prosperidad y estaba relacionado con la legendaria Reina Madre de Occidente. El avistamiento de un zorro de nueve colas fue informado como un presagio positivo para el emperador. Más sobre esto en Bestias divinas de Shanhaijing: Los cuatro guardianes y más allá.
El giro hacia el mal
La reputación del zorro comenzó a decaer durante la dinastía Tang (618-907 d.C.) y colapsó durante la dinastía Song (960-1279 d.C.). La figura clave en esta transformación es Daji (妲己), la concubina del rey Zhou de Shang.
En la novela Investidura de los Dioses (封神演义), Daji es un espíritu zorro de nueve colas que posee una mujer humana y usa su belleza para corromper al rey, lo que lleva a la caída de la dinastía Shang. Inventa torturas sádicas, destruye ministros leales y lleva el reino a la ruina, todo ello manteniendo la apariencia de una concubina hermosa y devota.
La historia de Daji cristalizó la nueva identidad del zorro de nueve colas: una mujer hermosa que secretamente es un monstruo, que usa la sexualidad para destruir hombres y reinos.
Por qué ocurrió el cambio
La transformación de la zorra de buen augurio a malvada seductora va acompañada de cambios más amplios en las actitudes chinas hacia la sexualidad y el poder femeninos.
Durante la dinastía Han, mujeres poderosas como la emperatriz Lü y la emperatriz Wu fueron controvertidas, pero no automáticamente demonizadas. Durante la dinastía Song, la ortodoxia neoconfuciana había endurecido las actitudes hacia el poder femenino. Las mujeres que ejercían influencia, especialmente influencia sexual, eran vistas cada vez más como peligrosas y antinaturales.
El zorro de nueve colas se convirtió en un recipiente para esta ansiedad. No es una coincidencia que el rasgo definitorio del zorro haya pasado de "poderoso" a "seductor". El miedo de la cultura no eran los zorros. Era de mujeres que no podían ser controladas.
Las versiones japonesa y coreana
El zorro de nueve colas emigró a Japón (como kitsune) y Corea (como gumiho). Cada cultura adaptó a la criatura a sus propias ansiedades.
El kitsune japonés conserva parte de la ambigüedad china original: los kitsune pueden ser benévolos o malévolos, y algunos sirven como mensajeros del dios Inari. El gumiho coreano es casi exclusivamente depredador: una criatura que debe comer corazones o hígados humanos para sobrevivir.
Rehabilitación Moderna
La ficción y los medios de fantasía chinos contemporáneos han comenzado a rehabilitar al zorro de nueve colas. En muchas novelas y series de televisión modernas, los espíritus de los zorros son personajes comprensivos: hermosos, poderosos y capaces de sentir un amor genuino. Esta rehabilitación refleja cambios culturales más amplios hacia representaciones más complejas del poder femenino.
El viaje del zorro de nueve colas (de mensajero divino a seductora demoníaca y heroína comprensiva) es un registro de tres mil años de cómo la cultura china piensa sobre el poder, el género y lo monstruoso.